Egresadas de Emprendimiento y Nutrición responden a la emergencia desde la cocina

Caracas – Junio 2026 – La emergencia provocada por los recientes terremotos en Venezuela movilizó la solidaridad de cientos de personas en todo el país. Entre ellas, las egresadas del programa Emprendimiento y Nutrición de Trabajo y Persona, quienes pusieron sus conocimientos al servicio de las comunidades afectadas, demostrando que la formación para el trabajo también es una herramienta para responder en momentos de crisis.

El programa Emprendimiento y Nutrición forma a mujeres en gastronomía, manipulación de alimentos, nutrición y gestión de emprendimientos, brindándoles las competencias necesarias para generar ingresos a través de la cocina. Sin embargo, esta vez sus habilidades trascendieron el ámbito productivo para convertirse en un acto de servicio.

Desde distintas regiones del país, las emprendedoras comenzaron a organizar iniciativas solidarias. En alianza con empresas privadas elaboran untables de cacao para apoyar la atención humanitaria; otras realizan colectas y confeccionan productos cuya venta permite adquirir insumos destinados a los centros de acopio de Caracas, mientras que un grupo prepara alimentos libres de gluten para niños con condiciones médicas especiales.

El compromiso también llegó al hospital de campaña EMT1 de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), donde las egresadas participan como voluntarias junto a la ONG Cesal y chefs especializados en la preparación de alimentos para el personal sanitario y logístico que atiende la emergencia.

Cada plato preparado, cada alimento entregado y cada iniciativa organizada refleja el propósito que impulsa la formación de Trabajo y Persona: desarrollar capacidades que fortalezcan la autonomía de las personas y que, al mismo tiempo, puedan ponerse al servicio de los demás cuando las circunstancias lo exigen.

Mientras avanza la respuesta humanitaria, las emprendedoras gastronómicas continúan demostrando que la cocina puede convertirse en un espacio de encuentro, solidaridad y reconstrucción. Su trabajo confirma que el aprendizaje adquirido durante la formación no solo genera oportunidades económicas, sino que también fortalece el tejido social de las comunidades.