Trabajo y Persona celebró 17 años promoviendo la dignidad del trabajo en Venezuela
La Asociación Civil conmemoró su aniversario en la Mega Sala Digital Movistar reafirmando el valor del trabajo como camino de reconstrucción social y esperanza para el país.
Caracas – Febrero 2026 – La Asociación Civil Trabajo y Persona celebró su 17º aniversario con un acto institucional en la Mega Sala Digital Movistar, donde presentó los principales logros alcanzados durante el último año y ratificó su compromiso con la promoción de la cultura del trabajo como motor de transformación social en Venezuela.
El encuentro reunió a aliados nacionales e internacionales, representantes de la Iglesia, organismos multilaterales, empresa privada, academia y egresados de distintos programas formativos, que compartieron testimonios sobre el impacto socioeconómico de las iniciativas desarrolladas en diversas regiones vulnerables del país.
Alejandro Marius, presidente de Trabajo y Persona, reiteró que el gran desafío en la actualidad es “poner de moda el trabajo en Venezuela”, entendiendo el trabajo no solo como medio de sustento, sino como expresión de dignidad y responsabilidad compartida.
Alianzas que transforman comunidades
Durante la jornada se presentaron experiencias desarrolladas en alianza con el Fondo Humanitario de Venezuela, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA), Construyendo Futuros y el Programa Mundial de Alimentos, entre otros actores, en proyectos orientados a fortalecer la educación, la protección y los medios de vida en comunidades vulnerables.
Lilia Ramírez, oficial de programas de OCHA, destacó que en el contexto venezolano el trabajo adquiere una dimensión profundamente humana: “Lograr recomponer ese sentido más subjetivo, más psicoemocional de lo que implica el trabajo para una persona o para una comunidad requiere repensarnos lo que es una emergencia humanitaria en el contexto venezolano”.
Por su parte, representantes de organizaciones aliadas subrayaron que la combinación de formación técnica, acompañamiento psicosocial y fortalecimiento de redes comunitarias ha permitido sembrar nuevas oportunidades en grupos donde antes predominaba la incertidumbre y la desmotivación.
Asimismo, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) compartió los resultados del proyecto realizado junto a Trabajo y Persona en Cumaná, estado Sucre, enfocado en el fortalecimiento de capacidades productivas, especialmente en mujeres cuidadoras y emprendedoras. Eleonora Guerrero, representante del PMA, afirmó que “el trabajo tiene un poder transformador de realidades y permite construir futuros”.
Cuidar también es trabajar
Uno de los momentos más significativos del evento fue la presentación del programa Cuidadores 360, desarrollado en dos diferentes cohortes junto a la Arquidiócesis de Caracas y la Diócesis de Petare.
Monseñor Juan Carlos Bravo, Obispo de Petare, resaltó la importancia de las alianzas para enfrentar las limitaciones en las comunidades: “Nadie puede enfrentar solo los grandes desafíos sociales. Lo importante es tender puentes y crear vínculos para humanizar nuestro país”.
En la misma línea, el padre Ricardo Guillén, en representación de la Arquidiócesis de Caracas, señaló que la cooperación entre Iglesia, empresa y academia, permite que la atención a los grupos más vulnerables “trascienda el mero gesto de bondad para convertirse en un servicio calificado y transformador”. El programa ha fortalecido redes comunitarias de cuidado, al profesionalizar la atención de la persona mayor y promover el autocuidado de quienes asumen esta labor.
Trabajo digno a través del lente
Otro de los programas destacados fue Fotografía y Trabajo, una iniciativa que promueve la cultura del trabajo desde el arte de la fotografía y la narrativa visual. A través de concursos y espacios formativos, la organización invita a jóvenes y adultos a capturar, desde su lente, historias de esfuerzo, dedicación y compromiso en distintas zonas del país.
Durante el evento, Gabi Valladares y Diego Vallenila, compartieron su experiencia dentro del programa, al resaltar cómo la fotografía se convirtió en una herramienta para reconocer y dignificar el trabajo cotidiano de miles de venezolanos. Sus testimonios son una muestra de que narrar el trabajo también es una forma de reconstrucción, al visibilizar realidades desconocidas.
Más que un concurso, el programa busca resignificar la forma en que se cuenta Venezuela, poniendo en el centro a quienes construyen día a día desde oficios tradicionales, emprendimientos locales y servicios comunitarios. Esta propuesta cultural complementa la formación técnica al reforzar el orgullo por el trabajo bien hecho y visibilizar su impacto en la sociedad. Este año arriba a su quinta edición, en la que se celebrarán los oficios relacionados con las costas venezolanas.
Educamos a los protagonistas del bien común
Durante la celebración también se compartieron avances de iniciativas desarrolladas junto a aliados del sector empresarial y académico en áreas como hospitalidad, ventas, emprendimiento gastronómico y desarrollo humano integral.
Más allá de la formación técnica, los programas promueven habilidades para la vida, fortalecimiento emocional y redes colaborativas entre los participantes, con el propósito de generar impacto sostenible en las comunidades.
Al cierre del evento, Marius ofreció una reflexión sobre el momento que vive el país y el papel del trabajo en su reconstrucción: “La reconstrucción de Venezuela no comienza con grandes discursos, sino con personas que deciden trabajar con honestidad, colaborar y asumir responsabilidad por su entorno. El trabajo bien hecho es un camino de paz. Cuando dignificamos el trabajo, sembramos reconciliación y construimos un país donde todos tenemos un lugar”.
A 17 años de su fundación, Trabajo y Persona reafirma su convicción de que la cultura del trabajo no es solo una respuesta económica, sino una propuesta ética y social para reconstruir Venezuela desde la dignidad, la colaboración y el compromiso con el bien común.